Depresión Funcional: El Silencio del Alma Voraz
El sol acariciaba el horizonte cuando Elena se levantó de la cama, se vistió y condujo al trabajo. A simple vista, era una mujer ejemplar, con un buen empleo, una vida ordenada y sonrisas para todos.
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El sol acariciaba el horizonte cuando Elena se levantó de la cama, se vistió y condujo al trabajo. A simple vista, era una mujer ejemplar, con un buen empleo, una vida ordenada y sonrisas para todos.
Era una noche tranquila cuando Laura, de 28 años, se despertó al borde del llanto. No podía recordar qué la había angustiado tanto en el sueño, pero la sensación de insuficiencia permanecía. Este esce
María, de 27 años, despertó sintiendo un nudo en su estómago. Mientras el sol iluminaba su habitación, ella encendió su teléfono y, como cada mañana, navegó por Instagram, bombardeándose con imágenes
Una noche más, Sofía, de 28 años, se encontraba dando vueltas en su cama. A pesar de haber cumplido con todas sus tareas del día de manera impecable, un murmullo constante en su mente le decía que no
Imagina despertar un lunes por la mañana con un peso indescriptible en el pecho. María, de 34 años, siente eso cada día. Desde que consiguió su puesto como gerente de proyectos, ha asociado los doming
Durante años, Laura, de 28 años, pensó que simplemente tenía una relación difícil con su pareja, Samuel. Creía que sus discusiones siempre eran culpa suya y que debía esforzarse más para ser una mejor
Ana tenía 29 años y por fin había conseguido el trabajo de sus sueños en una prestigiosa agencia de publicidad. Pero lo que prometía ser un paso adelante en su carrera, rápidamente se convirtió en una
Clara, una joven de 29 años, se despertó de nuevo a las 3:00 a.m., su mente atrapada en un ciclo incesante de pensamientos negativos. Sus padres habían llamado más temprano, desgranando críticas y exi
Clara, de 24 años, recuerda con un nudo en el estómago la tarde que decidió abrir su corazón. Desde el otro lado de la mesa, su madre sostenía una taza de café mientras Clara tragaba saliva. 'Mamá, ha
Carla, una joven de 28 años, llegó a su sesión de terapia, cargando con el peso invisible de una ansiedad paralizante. Con una carrera prometedora y una vida aparentemente estable, pocos sabían que el
Sonia, de 29 años, no recuerda la última vez que despertó sintiéndose verdaderamente descansada. Cada mañana, la sensación de pesadez la atrapa en un ciclo interminable de 'cinco minutos más'. Pero no
Para José, un diseñador gráfico de 29 años, cada minuto no productivo es un minuto perdido. Lo que comenzó como una motivación por alcanzar sus metas profesionales pronto se convirtió en una amenaza i