Depresión y alcohol: cómo el consumo agrava tu malestar
Depresión y alcohol: cómo el consumo agrava tu malestar
Cuando una personas atraviesa una periodo de tristeza profunda, desesperanza o agotamiento emocional, puede buscar diferentes formas se sentirse mejor. En algunos casos, alcohol aparece como una estrategia aparentemente sencilla para desconectarse de los pensamientos, disminuir la tensión o dejar se sentir durante una horas.
El problema es que ese alivio suele ser temporal. Después del consumo puede aparecer más cansancio, alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo, culpa o mayor dificultad para afrontar aquello que estaba generando malestar. De esta manera, puedes comenzar a establecer un círculo en el que la depresión favorece el consumo y el consumo, a su vez, contribuye a empeorar determinados síntomas depresivos.
Esto no significa que una persona que consume alcohol tenga necesariamente un trastorno por consumo de alcohol, ni que todo consumo produzca depresión. La relación entre ambos es compleja y puede estar influida por factores individuales, sociales, psicológicos y biológicos. Desde la terapia cognitiva conductual, resulta especialmente importante comprender qué está cumpliendo al alcohol dentro de la vida de la persona. Quizás se utiliza para dormir, reducir la ansiedad, evitar pensamientos dolorosos, afrontar situaciones sociales o simplemente conseguir unos momentos de desconexión.
Por ejemplo, una persona puede pensar:
“Necesito tomar algo para poder dejar de pensar”
Bebe y experimenta alivio momentáneo. Ese alivio refuerza la conducta y aumenta la probabilidad de volver a utilizar el alcohol ante una emoción difícil. El problema original permanece sin resolver y, posteriormente, puede aparecer nuevamente la necesidad de beber. Sin romper este ciclo no consiste en juzgar ni culpabilizar a la persona. Implica comprender el patrón, desarrollar alterativas para manejar las emociones y abordar tanto los síntomas depresivos como el consumo cunado ambos están presentes.
Además, cuando existe un consumo frecuente o elevado de alcohol, dejarlo de manera brusca puede no ser seguro para algunas personas, debido al riesgo de síntomas de abstinencia. En estos casos es importante contar con valoración y acompañamiento médico. En este artículo hablaremos sobre la relación entre depresión y alcohol, por qué el consumo puede parecer una solución momentánea, cómo puede contribuir a mantener el malestar y qué estrategias pueden ayudar a comenzar a romper el ciclo de manera segura y sin culpa.
El ciclo de automedicación: por qué el alcohol parece aliviar la depresión pero puede empeorarla
Cuando una persona está atravesando una depresión es común que bisque alguna forma disminuir temporalmente el sufrimiento. El alcohol puede parecer una solución porque produce inicialmente una sensación de relajación, desinhibición o desconexión de pensamientos desagradables. El problema aparece cuando esa sensación de alivio se convierte en la principal estrategias para afrontar las emociones difíciles.
El alivio inmediato puede reforzar el consumo
Imagina a una persona que llega a casa después de un día difícil y piensa:
“No quiero seguir pensando en todo esto”
Decide beber y durante un ti siente que las preocupaciones disminuyen. El cerebro aprende a una asociación:
Malestar, consumo, alivio.
Cuando vuelve a aparecer la tristeza, la ansiedad o la preocupación, aumenta la probabilidad de repetir la conducta. Esto se conoce como reforzamiento negativo: una conducta aumenta porque permite reducir temporalmente una experiencia desagradable.
Pero el problema continúa después
El alcohol no resuelve aquello que origino el malestar. Cuando desparece se efecto la persona puede volver a encontrarse con los mismo problemas y, además, experimentar consecuencias relacionadas con el consumo.
Pero el problema continúa después
El alcohol no resuelve que origino el malestar. Cuando desparece su afecto, la persona puede volver a encontrarse con los mismos problemas, y además, experimentar consecuencias relacionadas con el consumo.
Puede aparecer
- Mayor cansancio
- Alteraciones del sueño
- Irritabilidad
- Dificultad para concretarse
- Sensaciones de culpa o arrepentimiento
- Mayor aislamiento
- Dificultad para afrontar responsabilidades
Entonces puede aparecer nuevamente la necesidad de beber para escapar de esas sensaciones.
Malestar, alcohol, alivio temporal, consecuencias, mayor malestar alcohol.
Así se construye un círculo que puede resultar más difícil de romper.
El alcohol también puede afectar el sueño
Una persona puede sentir que bebe le ayuda quedarse dormida. Pero esto no significa que esté mejorando la calidad de su descanso. El consumo de alcohol puede alterar la estructura del sueño y favorecer un descanso menor reparador. Y cuando una persona con síntomas depresivos duerme mal, puede experimentar todavía más fatiga, irritabilidad y dificultad para regular sus emociones.
Por eso, aquello que inicialmente parece una herramienta para “descansar” puede terminar contribuyendo al agotamiento.
No se trata de culparte
Si has utilizado el alcohol para afrontar emociones difíciles, castigarte por ello probablemente no ayudará a cambiar el patrón.
Desde la TCC resulta más preguntarse:
¿Qué estoy intentando conseguir cuando bebo?
Quizás la respuesta sea:
“Quiero dejar de pensar”
“Quiero sentirme menos solo”
“Quiero poder dormir”
“Quiero dejar de sentir tristeza”
Identificar esa función permite posteriormente alternativas más saludables que puedan responder a esa misma necesidad. El objetivo no es simplemente quitar una conducta, sino comprender qué necesidad estaba intentando cubrir y desarrollar otras formas de afrontarla.
¿Cómo saber cuándo el consumo de alcohol se está convirtiendo en un problema?
No tosas las personas que consumen alcohol tiene un problema de consumo. Sin embargo, cuando el alcohol comienza ocupar un lugar cada vez más importante en la manera de afrontar las emociones, es recomendable prestar atención. La pregunta no es únicamente ¿Cuánto bebo?, sino también ¿qué lugar está ocupando el alcohol en mi vida?
Algunas señales de alerta
Puede ser importante buscar orientación profesional cuando:
- Sientes que necesitas beber poder relajarte o sentirte mejor
- Utilizas el alcohol principalmente para escapar de la tristeza, ansiedad, soledad o preocupación
- Has intentado reducir el consumo y te resulta difícil hacerlo.
- El consumo comienza a interferir con tu trabajo, relaciones o responsabilidades
- Continuas bebiendo a pesar de notar consecuencias negativas
- Pasas mucho tiempo pensando en cuando volverás a beber
- El alcohol está favoreciendo discusiones, asilamiento o dificultades económicas
- Después de consumir experimentas sentimientos intensos de culpa desesperanza.
Una señal especialmente importante es sentir que “necesito bebe para poder estar bien”
Cuando el alcohol se convierte en una estrategia emocional
Qué sucede antes y después del consumo. Puedes preguntarte:
Antes:
¿Qué estaba sintiendo?
¿Qué estaba pensando?
¿Qué situación ocurrió?
Durante:
¿Qué esperaba conseguir al beber?
Después:
¿Cómo me sentí unas horas más tarde o al día siguiente?
Este registro puede mostrar patrones que no siempre son evidentes.
Por ejemplo:
Discusión con la pareja, tristeza, “necesito desconectarme”, consumo, alivio momentáneo, culpa y más tristeza emocional y conductual.
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Depresión y alcohol pueden potenciar mutuamente
Cuando una persona presenta síntomas depresivos y además utiliza alcohol frecuentemente para afrontarlos, puede resultar difícil determinar qué apareció primero. Por eso, no es recomendable intentar resolver uno ignorando el otro.
El Tratamiento puede requerir abordar los síntomas depresivos, las estrategias de afrontamiento, los pensamientos asociados al consumo y, cuando corresponde, el propio problema de consumo de alcohol. Y si existe un consumo frecuente o elevado, es importante no suspenderlo bruscamente sin valoración profesional, ya que algunas personas pueden desarrollar síntomas de abstinencia que requiere atención médica.
Pedir ayuda no significa que hayas perdido el control. Significa reconocer que una estrategias que inicialmente te ayudaba a escapar del dolor puede estar dejando de funcionar y que existen forma de afrontar lo que estás viviendo.
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