Por Qué Nos Cuesta Tanto Aceptar Un Cumplido
Lucía siempre recuerda aquella reunión en la oficina donde, tras presentar un informe brillante, su jefe se acercó y le dijo: 'Has hecho un trabajo fantástico'. Pero en lugar de sentir orgullo, Lucía
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Lucía siempre recuerda aquella reunión en la oficina donde, tras presentar un informe brillante, su jefe se acercó y le dijo: 'Has hecho un trabajo fantástico'. Pero en lugar de sentir orgullo, Lucía
Mariana siempre fue una estrella en su escuela. No había competencia que no ganara o elogio que no recibiera. Sin embargo, a medida que crecía, algo en ella comenzó a cambiar. En cada oportunidad de é
Laura, una talentosa diseñadora gráfica de 28 años, acababa de recibir el prestigioso premio Red Dot en diseño, un honor que muchos en su campo sólo pueden soñar. Sin embargo, mientras sostenía el tro
Clara Martínez, una abogada de 39 años, recuerda el momento exacto en el que su médico le extendió una receta para antidepresivos por primera vez. Estaba en medio de un divorcio complicado y sentía co
Imaginen a Laura, de 29 años, mirando al techo a las 3 de la mañana. Sus pensamientos, como hojas en una tormenta, caen uno tras otro, cada uno más pesado y oscuro. Laura es prisionera del overthinkin
Mariana tenía apenas seis años cuando su mundo se sacudió por completo. Un accidente automovilístico en el que ella sobrevivió pero su hermano mayor no, dejó una cicatriz invisible en su alma. Creció,
María, de 29 años, recuerda las mañanas como un campo de batalla. La alarma sonaba, pero no había fuerzas para levantar su cuerpo. "No es físico", decía. "Es como un peso invisible que me mantiene peg
Desde pequeño, Andrés siempre desvió la vista o murmuraba un tímido 'gracias' cada vez que alguien le decía algo bueno sobre él. A sus 29 años, aún le cuesta recibir cumplidos. Se siente incómodo, inc
En la vida de María, de 19 años, la conversación que estaba a punto de tener con su madre era como un volcán dormido. Sabía que las palabras que había ensayado frente al espejo eran su verdad, pero ta
Ana y Miguel llevaban tres años juntos. Sus días estaban llenos de risas compartidas y promesas susurradas al oído. Pero un martes cualquiera, como si de un mal sueño se tratase, Ana ya no pudo encont
Ana, de 29 años, tiene un empleo bien remunerado, amigos cercanos y, superficialmente, lleva una vida aparentemente perfecta. Sin embargo, cada mañana al despertar, una sensación de pesadez la embarga
Raúl había encontrado su refugio en el sueño. Cada noche, cerraban sus ojos con la esperanza de escapar de la pesadilla que vivía de día. Su agresor había sido alguien cercano, un vínculo fracturado q